sábado, 1 de diciembre de 2007

“Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que quisiéredes debajo del cielo tiene su tiempo determinado.
...
Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz[1]”.


“Hay una simetría especular de la dimensión del tiempo, que dice que los procesos naturales elementales van en una dirección en el tiempo igualmente bien que en la dirección contraria[2]”.


“Extranjero.- En primer lugar, la edad de todos los animales, fuera la que fuera, se detuvo en su marcha y todos los seres mortales dejaron de ofrecer a la vista el espectáculo de un envejecimiento progresivo y gradual, y luego, reemprendiendo su marcha, pero en sentido contrario, se les vio crecer en juventud y frescura. En los viejos, los cabellos blancos volvieron a ennegrecer: en aquellos en quienes había ya nacido la barba, las mejillas volvieron a quedar lisas, y todo el mundo fue devuelto a su primavera; en cuanto a los que eran imberbes, sus cuerpos, haciéndose más delicados y pequeños de día en día y de noche en noche, volvieron al estado de recién nacidos, y su alma se adaptó a ellos tan bien como su cuerpo, y después de ello, siguiendo adelante este proceso de decadencia, acabaron por desaparecer completamente[3]”.
[1] vers. 1 y 8 del cap. III, Eclesiastés. BIBLIA DEL OSO. Libros Proféticos y Sapienciales, según traducción de Casiodoro de Reina, publicada en Basilea en el año 1569. Edición de Gonzalo Flor Serrano. Ediciones Alfaguara, Madrid, 1987.
[2] p.277. LA FÍSICA EN EL SIGLO XX. Alianza Editorial, Madrid, 1990.
[3] 269e/270c . Platón. EL POLÍTICO O LA REALEZA. Obras Completas, p. 1068 y s. Traducción de Samaranch.