sábado, 1 de diciembre de 2007

Si tu cuerpo quisiera ser el mar
dime qué soñaría por la tierra
la espiga
o una noche de lluvia
con sed en la saliva
y puñados de vida
siempre a ras de tu altura.
- Mi cuerpo no podría soñar peces
ni ásperos batiscafos
ni medusas antiguas.
Mi cuerpo bajaría al río
a navegar deprisa el torbellino
como un velero hermético
en libertad prohibida.
- Cuando tu cuerpo sea el mar
mis manos remarán
por tus rodillas
y en tu cintura
me haré pez
y escamas
y anzuelo y músculo
y espacio
y, con el tiempo, tiempo.