sábado, 1 de diciembre de 2007

Lo peor que sucede en el espejo
es que al cuatro le sigue el hombre,
al diez el mundo, al pájaro el amor,
y su alma, que es un salto,
sólo anda paso a paso.
Hoy llegará al pasado por deicidio,
mañana desespera como en broma
y ayer creará márgenes para el
sol y la sangre
alrededor del tiempo.
Lo peor que registra el hombre
no es la edad de las manos;
es que el cinco era el todo
y hasta el seis la salida.
Y su cuerpo, que es barro de agua y fuego,
y espíritu de tierra y aire,
ahora se subleva contra nadie.
No es nadie el sueño
ni el destino es el tiempo.
El tiempo es un muchacho
pánico con segundo sexo,
nuestro quinto elemento.
Porque salgas de cuando salgas
a cuanto salgas
una misma es la meta:
que en todos se destruya el tiempo;
sólo entonces seremos
como los dioses,
eternos.